PODCAST HOME STAGING

77.Pintar o no, invertir menos

77.Pintar o no, invertir menos

Presentación:

Como quien no quiere la cosa… crecemos, maduramos, evolucionamos, sufrimos cambios en nuestras vidas…

Y mientras tanto, al final del día, llegamos a nuestro hogar, aquel que se debe ir transformando y adaptando a cada una de nuestras etapas, para que nos haga de refugio, en todo momento.

Pero a veces, las situaciones nos sobrepasan, el corre corre, la falta de tiempo, de ideas, de visión global o de detalle. Y nuestra vivienda se va alejando, poco a poco, de nuestras necesidades, de nuestras inquietudes, de nosotros mismos.

Introducción:

En el podcast de Home Staging – marketing inmobiliario, se analizan todos aquellos ingredientes que bien combinados, contribuyen en la venta o alquiler de un hogar, de una forma más eficaz

Pintar o no, invertir menos

Hoy quiero responderte a las preguntas que me hizo alguien hace poco cuando se decidió a contactar conmigo, para hacer un Home Staging.

Una chica que me seguía en las redes desde hacía tiempo tenía pensado poner a la venta la casa de un familiar.

Y sabía que algo había que hacerle a ese lugar para que fuera más atractivo para las visitas.


Sus preocupaciones iniciales eran transmitirle a su familia esa necesidad:

La de poner lista la vivienda para la venta.

Y también el miedo a la inversión que hubiera que hacerle.

Hace muy poco reescribí algo que leí sobre ese miedo.

El miedo que tenemos a desembolsar un dinero cuando no sabemos qué va después.

Solo necesitamos asegurarnos de que la inversión va a ser inferior al resultado obtenido.

Ese miedo existe porque no cambiamos de casa todos los días, claro, en muchos casos una única vez en la vida.

No nos gusta ser conejillos de Indias, menos cuando se trata de dinero.

Nos espanta aquello que practicamos por primera vez y que no se puede contrastar.

¿O sí?

Se me ocurre un ejemplo con los restaurantes en los que nos estrenamos:

Cómo duele desembolsar cincuenta euros y que la comida sea un fiasco.

Y, por el contrario, qué sucede cuando la cena nos cuesta cien y la experiencia es de las de no olvidar.

Con ello no te digo que el Home Staging sea una intervención cara.

Porque también puede pasar que pagues doscientos euros y que sea todo un atropello.

Solo que la perspectiva con la que puede mirarse una cantidad es tan relativa.


Tanto a nivel emocional como económica.

Por eso no te puedes centrar primero en lo que te va a costar, si no en lo que te va a aportar.

Cuando vamos a ciegas con un producto o servicio, pero tenemos la intuición o corazonada de que nos puede ayudar, nos queda fijar la atención en la experiencia de los que ya pasaron por el mismo sitio antes.

He vivido distintos proyectos a lo largo de este tiempo y de ellos recuerdo en mayor grado las sensaciones sentidas a través de los ojos de los propietarios.

Aquellas intervenciones en las que el trato con el dueño se ha dado de forma indirecta o directa han sido los más cercanos.

A veces, me ha contactado un profesional inmobiliario y mientras me encontraba trabajando ha aparecido el amo y he podido ponerle cara y conocer sus impresiones.

O el trato ha sido de principio a fin de forma individual y nos hemos acompañado en todo el proceso.

Y he visto que, aunque trabajemos con una construcción, detrás hay una persona llena de preocupaciones, de dudas, de miedos y de muchos interrogantes.

Pero a medida que la intervención se lleva a cabo todo ello se van resolviendo.

Imagina que pagas un dinero para pintar y sanear unas paredes antes de venderlas.

A primera instancia sólo vas a pensar en la factura final.

Te van a entrar dudas cómo:

¿Para qué pintar si el que viene detrás lo hará igual y seguro elige sus propios colores?

¿Me merece la pena pagar para vender?

Pero si alguien te narra frases como las que me nombraron a mí:

– “Si no hubiéramos pintado, no tengo claro que se hubiera vendido. Ahora lo sé”.

– “Ojalá mi madre pudiera ver su casa como la estoy viendo yo. Así, toda blanquita. Así sí que se va a vender. Aquellos colores que ella tenía no le hacían justicia”.

– “Sabía que había que pintar y es que ahora veo los espacios más amplios, más nuevos”.

No se trata solo de pintar, si no de hacer un rincón antiguo digno.

Es recuperar su brillo para los demás.

Eliminas uno de los motivos para que la casa permanezca más tiempo a la venta.

Que sigas pagando una hipoteca en el caso de tenerla.

Todos los gastos que conlleva: más luz, agua, comunidad, Ibi y demás.

Pintar y arreglar desperfectos cuando tienes pensado un precio de salida a mercado justo puede hacer que recuperes esa inversión.

He comprobado que una mano de pintura ha facilitado qué meses o incluso años a la venta se transformaran en pocas semanas y ya reservadas.

¿Verdad que el foco ahora es distinto?

Se recibe más de esa inicial inversión ¿No crees?

La segunda preocupación era:

El dinero que puede suponer un Home Staging.

Y eso llevó a esta chica a pensar en posibles soluciones para abaratar costes:

– “¿Quizás sería posible poner menos decoración para que le resultara más económica?”

Un coche con menos prestaciones te llevará igual a los lugares donde quieras ir.

Te saldrá a un precio más asequible.

Pero cuando se trata de quitarle una rueda, el coche ya no puede transitar ¿Cierto?

El Home Staging va de la mano del minimalismo, de lo justo y necesario.


De eliminar lo superfluo en espacios donde lo que se pretende es el relucir de las estancias y todo lo contrario a cargarlas.

Un vehículo con los justo y necesario y que te lleve a donde quieres llegar, de eso trata el Home Staging.

Pero dentro de lo justo también entra lo confortable:

Porque el visitante debe verse conduciendo en él, visualizando sus viajes más allá del destino, dejándose llevar por las sensaciones que genera un buen producto.

Por ello cualquier pieza del puzle es imprescindible:

La luz es esencial, como ejemplo.

Escatimar ahí para abaratar la inversión sería una inversión fallida.

Probar solo el entrante y no llegar al postre.

Así se sentiría ese nuevo conductor con un estómago medio vacío.

Haz que la experiencia de la venta sea como aquel famoso “¿te gusta conducir?”

O la cena que recuerdes más mágica gracias al entorno, los detalles y la explosión de sabores en el paladar tanto del comprador como en el tuyo propio.

Porque aquí se trata de que todos nos quedemos con el mejor sabor de boca.

Y como quien no quiere la cosa, hasta aquí el programa de hoy . Así que nos seguimos encontrando cada viernes, si vosotros lo deseáis, en este nuestro lugar.

Y si queréis aclarar cualquier duda o conocer mis servicios, podéis hacerlo en comoquiennoquierelacasa.com/contactar

Para gente sensible con los detalles y previsión de bienestar. 

*Música de dig.ccmixter.org

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