78.El precio del alquiler turístico

78.El precio del alquiler turístico

Presentación:

Como quien no quiere la cosa… crecemos, maduramos, evolucionamos, sufrimos cambios en nuestras vidas…

Y mientras tanto, al final del día, llegamos a nuestro hogar, aquel que se debe ir transformando y adaptando a cada una de nuestras etapas, para que nos haga de refugio, en todo momento.

Pero a veces, las situaciones nos sobrepasan, el corre corre, la falta de tiempo, de ideas, de visión global o de detalle. Y nuestra vivienda se va alejando, poco a poco, de nuestras necesidades, de nuestras inquietudes, de nosotros mismos.

Introducción:

En el podcast de Home Staging – marketing inmobiliario, se analizan todos aquellos ingredientes que bien combinados, contribuyen en la venta o alquiler de un hogar, de una forma más eficaz

El precio del alquiler turístico

Hoy quiero hablarte del precio del alquiler turístico, pero si estás aquí porque crees que tengo la receta la mágica para decirte cual es el adecuado, o la fórmula perfecta para calcularlo, siento contarte que no tengo una tabla con número ideales.

Lo que si puedo explicarte es lo he estado viviendo estas tres últimas semanas.

He tenido la suerte de hacer unos pequeños estilismos para unas viviendas de alquiler turístico en la zona.

Y no solo me han maravillado las vistas.

También me he quedado asombrada, en el buen sentido, por los propietarios.

Propietarios de tres apartamentos turísticos en primera línea de mar, en uno de los mejores pueblos de la costa.

En el primer momento me sentí como en casa.

En los inmuebles se notaba el cuidado de hasta el más mínimo detalle. 

Pero una vez empecé a charlar con aquella pareja tan encantadora aun noté más esas sensaciones en el ambiente.

No son muchos los años que llevan enfrascados en esa segunda línea de ingresos, pero parece que lleven toda la vida haciéndolo.

La dueña, llamémosla Marta, una señora con gran facilidad para los idiomas, cinco a sus espaldas.

Su marido, quizás Luis, recién jubilado y con muchas ganas de vivir, donde estaba encontrando otros caminos para seguir levantándose con la misma energía que cuando lo hacía para ir a trabajar.

Me hablaban de cada uno de los alquileres con ilusión.

Con la misma de cuidar a quienes vinieran a veranear o incluso a pasar estaciones más frías, cerca de ese calmado pero frío mar.

La primera vivienda estaba impoluta, las sillas del salón algo peladas, inapreciable a la vista.

Pues Marta hizo que me percatara de ello.

Le resultaba una preocupación.

Y quería cambiarlas porque no las veía a la altura de sus huéspedes.

Pero por otro lado temía volver a invertir y que ocurriera lo mismo.

Como es lógico no le apetecía dejarse un dineral en unas nuevas, pero le era difícil encontrar unas de relación calidad-precio adecuados y que soportaran el paso de diferentes manos.

Entonces ahí fue cuando me narró las mejoras que había llevado a cabo y los muebles que ya se habían substituido alguna vez.

Los vendía en el mercado de segunda mano para que siguieran teniendo vida.

Pero en la medida de lo posible, reparaba todo lo que dejaba repararse.

Como, por ejemplo, el caso de un familiar suyo que estaba barnizando las maderas exteriores.

Me dio total libertad para hacer pequeños cambios que fueran apreciables y que mejoraran las fotografías profesionales que iban a hacerse a posteriori.

Llevé algunos complementos que podrían acabar de vestir las estancias.

Y puestas en escena para que el mar fuera el fondo perfecto de un agradable desayuno.

Ellos trajeron una bolsa con toallas limpias y en perfecto estado y me pidieron que las pusiera dónde y cómo me pareciera mejor.

Me preguntaban sobre algunos rincones que sabían que podría elevar, pero en los que dudaba como hacer.

Marta me explicó que si iba a una tienda y veía un jarrón entre tantos le costaba decidirse, pero que una vez puesto en el lugar protagonista ahí sí que lo apreciaba.

Por lo que me planteó quedarse con todo lo que había llevado.

Quería que las fotos siguieran fidelizando la realidad.

Eran pequeños detalles que querían mantener.

En el siguiente apartamento ocurrió lo mismo.

Y en el tercero Marta no pudo acercarse por lo que tuve la oportunidad de charlar algo más con su marido.

El cual me ayudó a llevar los objectos a la vivienda, aunque ahora que lo pienso, eso lo hizo en todos ellos.

Mientras se acababan las últimas fotografías, salimos a la terraza para apartarnos de la escena general del salón.

Y allí es donde hablé con Luis me transmitió más paz.

Empezó a relatarme anécdotas de sus inquilinos.

Muchos de ellos repiten año tras año sus vacaciones en el mismo lugar.

¿Por qué será?


El cabeza de familia, de una familia alemana, dejó bonita decoración navideña en una bolsa con una etiqueta en la que podía leerse “úsame” en inglés.

Otros se han convertido en casi familia, pasan hospedados algunos meses e incluso cenan con Marta y Luis alguna noche, ya sea en la primera residencia de los dueños o en el propio apartamento.

Pero la historia más curiosa me la regaló al final.

Luis me explicó que una vez hubo un error, reservaron en una misma semana a dos familias a la vez.

“Claro, el error era nuestro, no podían pagarlo ellos”: Siguió.

Buscaron distintas opciones.

Comprobaron las fechas de las otras dos viviendas.

En una había también reserva y en la tercera habían recibido familia de forma gratuita.

Pensaron que no podían dejarlos fuera pues tenían hijos pequeños y que además estaban lejos de su hogar.

Al final, les cedieron su propia casa para que las dos reservas tuvieran cobijo.

Y ellos se fueron a una cuarta propiedad que tienen en la montaña, a dos horas de aquí, ya que todos no cabían.

El último día, pero, ésta la tenían también reservada por lo que acabaron pasando la noche en un hotel, para que todos siguieran donde debían estar.

No querían reseñas negativas, claro, pero me recalcó una vez más, que ellos habían cometido el error y que debían solucionarlo.

Puedes pensar que podrían permitírselo, pero aun así el camino más fácil hubiera sido otro.

Colocaron las necesidades de los demás en primer lugar.

Y al final qué consiguen:

Jamás les han hecho ningún destrozo, por el contrario, cuidan de sus inmuebles, los que vuelven les traen detalles.

Muchos repiten como te comentaba al principio.

Y es que si en menos de cinco horas me hicieron sentir como en casa.

¿Cómo deben sentirse los que pasen allí mínimo una semana?

Ya no te digo los que reservan durante meses.

Y ahora viene cuándo tú me preguntas a mí, ¿Dónde está el precio del alquiler aquí, ¿verdad?

Está, créeme que está.

El precio va ligado al valor en este caso, quizás incluso es inferior a todo lo que se está ofreciendo, porque el factor económico está y seguro que a una buena altura.

Las características de los apartamentos, el estado de estos, el contenido, pero sobre todo los huéspedes. Lo valen.

Personas que se preocupan en dar antes de recibir.

Por vivir esas bonitas experiencias que después relatan con tanto cariño.

Que son amables con el jardinero del edificio, del portero y de quien venga a darles un servicio.

Un último detalle: cuando me habló de su trabajo, me mencionó orgulloso la diversidad que había creado esa empresa americana durante todos los años que permaneció en ella.

Tratando a todos por igual.

Sólo priorizando sus conocimientos para su puesto de trabajo.

Debería ser obvio, pero si a él tras tres cuartas partes de su vida, aún le sorprendía y por eso lo narraba con tanta admiración, por algo sería.

Pero en su caso, se había aprendido bien la lección.

Y se notaba en su forma de tratar.

Puedes tener una vivienda, dos o incluso cinco. Pero no pienses en cantidad, ni en el dinero que te puede dar, hazlo desde la calidad.

Cuida hasta el más mínimo detalle y luego podrás poner un precio digno acorde con el valor que ofreces.

Te decía que no podría darte la receta mágica para saber el precio de tu alquiler.

Pero igual ahora estás más cerca de cuál puede ser.

Y como quien no quiere la cosa, hasta aquí el programa de hoy . Así que nos seguimos encontrando cada viernes, si vosotros lo deseáis, en este nuestro lugar.

Y si queréis aclarar cualquier duda o conocer mis servicios, podéis hacerlo en comoquiennoquierelacasa.com/contactar

Para gente sensible con los detalles y previsión de bienestar. 

*Música de dig.ccmixter.org

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